Ayuntamiento de Quintanar de la Orden

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Esta vez partimos del Pozo de La Cadena, comienzo de la parte alta del pueblo, El Toledillo, que al parecer en principio fue poblado por mozárabes y al que más tarde se acomodaron los moriscos venidos a nuestra población de tierras almerienses.

De la actual Plaza del Padre Florentino parten dos calles haciendo vértice, la de Villamayor y la de Villanueva, que en su prolongación forman sendos caminos que conducen cada uno de ellos a las localidades mencionadas. Más adelante los terrenos donde se encontraban las “tres huertas para hortaliza" a que se refieren los relatores de las Relaciones Topográficas de Felipe II, una de ellas, la última como su nombre indica, La Huerta Postrera, en cuyas cercanías se localiza un hacha neolítica de piedra pulimentada, según nos indica en su "Historia de Quintanar" Félix San José Palau, huerta que además nos trae el imborrable recuerdo de los aguadores. El Tío Pepe y los Berrugas repartiendo el agua de los cántaros que portaban sus pequeños carros tirados por un pollino, y Folias con la cuba distribuyendo el líquido elemento por la población, tiempos pretéritos de una Quintanar que hoy llamaríamos tercermundista que no tenía otra forma de aprovisionamiento de agua que la indicada o la sacada a mano de los aljibes y pozos existentes en las viviendas, maroma, garrucha y cubo.

Y en la zona donde hoy se asienta el Ambulatorio de la Seguridad Social y aledaños las eras del Toledillo y a continuación Los Pedregales (terreno en buena parte cubierto por piedras sueltas o Iugar donde abundan piedras). Caminamos unos metros más y cerrando los ojos y haciendo un esfuerzo de imaginación vemos toda aquella zona cubierta de encinas y chaparros, allí comenzaba el monte de Quintanar pero más que imaginárnoslo vamos a dar lectura al relato del Padre Martín de Nicolás: "Los santiaguistas, al distribuir las tierras entre los nuevos pobladores, habían dejado para disfrute común del pueblo, administrado por el Ayuntamiento, casi la cuarta parte del actual término municipal, prácticamente la zona comprendida en el arco de tierras que va desde la actual carretera de la Mota hasta la actual carretera de Villanueva. A ello se sumó el término de Villaverde, un pueblecito hoy desaparecido, que estaba entre Quintanar Villanueva y Villamayor, y del que aún queda su antigua Iglesia Parroquial: la ermita de Villaverde que está junto a la carretera que une Villamayor y Los Hinojosos".

Nos encontramos al comienzo del Monte de Quintanar como hemos dicho, un mar de chaparros y bellotas, con ese intenso olor a tomillo en primavera, desde la pradera de San Isidro, por donde entra la Cañada Del Botar en nuestro término. (Botar: salir de dentro afuera), hasta el Alto Losar (sitio de calizas petrificadas). Una historia de anhelos, frustraciones, pleitos y penurias. la lucha por la leña y la hierba magistralmente contada por el mencionado autor.

El monte pues comprendía además de los parajes mencionados, es decir la zona de San Isidro y el Alto Losar, los de Guardalojo (Guarda: probablemente del germ. warda, acto de buscar con la vista, guardia), topónimo cuya procedencia debe estar en función de la existencia de un puesto o punto de vigilancia, pues también se le denomina al paraje Torre Bermeja. y constituye la parte más alta del término: La Rizosa y el Pozo del Tío Cesáreo. Antropónimos; Las Jabaleras. tierra de jabalíes. y el Alto Colorado, denominación que se debe al color del terreno. finaliza el arco a que nos estamos refiriendo. como anteriormente hemos dicho en el Alto Losar, donde se encuentra nuestra reserva hídrica, los pozos que abastecen de agua a la población.

El tramo a que se refiere este capítulo está surcado, además de los caminos mencionados por el de Las Carretas, aquellos carruajes de dos ruedas tirados por una yunta de ganado vacuno de andar mohíno; no he conocido carretas en Quintanar, pero según Jiménez de Gregorio se localizaban, entre otros municipios toledanos, en Villanueva de Alcardete, de aquí su denominación pues este mismo camino cruza la carretera de Villanueva y también conduce a dicha localidad; el camino de El Toboso a Villanueva, esta sí que es ruta obligada de Don Quijote, al dirigirse (hablamos de la segunda parte) a las justas de Zaragoza para seguir desde Villanueva por la vereda real de Soria, y que atraviesa el paraje conocido como Casa del Rulero, tradicional zona de viñedo en cuyas proximidades se encuentra El Pozo De Don Eloy, y a su vera la tierra que en una ocasión estaba sembrada de titos o almortas (estamos hablando del primer tercio del siglo XX, cayó inopinadamente, es decir por aterrizaje forzoso, una avioneta, lo que dio lugar a que un sinfín de curiosos acudiera a contemplarla, pisando la tierra de tal manera que no quedaron titos ni para una moraga, (acto de asar al aire libre frutos secos, en este caso titos, lo que era muy usual en los veranos de los años 40 y 50). Los muchachos alcanzaban subiéndose a la parte trasera de las galeras un manojo de los titos que transportaban y los asaban al aire libre). Contemplando el lamentable aspecto que ofrecía su pateada siembra, se lamentaba el dueño diciendo, "Con lo grande que es el mundo y tiene que caer este aparato en mi titolar".

Paralelo a la Carretera de Los Hinojosos, el Camino de las Casas, que atraviesa parte del término de El Toboso, la casa del Dorado o Casa de Cachirulo, que quedaba a la izquierda del camino, y entre olivares la casa de Cona, la casa de Rute, la casa de Moreno y el chozo del Tio Calero al final, buen sitio para la caza con reclamo.

Estamos en la zona de Villaverde y sus aledaños, donde se encuentran los últimos reductos del menguado monte de Quintanar, el monte de oliva al norte, lindando con el de Ramos, éste ya en término de Villanueva, y al sur el Monte de los Pis, que perteneció a la familia Pic, y unos terrenos baldíos, es decir una longuera pedriza y estéril que fue lo que quedó al Ayuntamiento tras la desamortización en el Paraje Entremontes, llamado el Hitar de Clavelito, topónimos estos que dan su nombre a los vinos de la Cooperativa.

Lindante con esta parte del término lo que fuera el Monte de Gúzquez, pueblo también desaparecido, en otro tiempo bien comunal de El Toboso, que a diferencia del nuestro llegó intacto a la desamortización, y naturalmente fue desamortizado en su totalidad; he tenido ocasión de leer la testamentaría de los esposos Don Francisco Añover Gallego y doña Amalia Iniesta Pérez, y allí se hace constar "Monte de Gúzquez que perteneció de propios a dicha villa (El Toboso) de caber 1.431 fanegas de 10.000 varas... Linda al Saliente don Ángel Lodares -es decir los Colmenares o monte de Lodares-, poniente herederos de don Luis y don Ambrosio Fernández de oliva (Monte de Oliva), y los de don Pedro y Victorio Paniagua". En el mapa que nos está sirviendo de guía podemos leer "Casa de Paniagua".

Por la parte del término al que nos estamos refiriendo cruzando las calles Princesa, Príncipe y del Monte, salía la Vereda de Quintanar, que en el primer capítulo decíamos que se incorporaba al término por la Pardilla; atraviesa las eras de San Pedro y prosigue por el Pozo Seco (cañada del Pozo Seco), frente al Polideportivo, dejando nuestro término y adentrándose en el de El Toboso por el Monte de Añover, es decir el Monte de Gúzquez.

Y para cerrar el capítulo decir que en esta parte de monte bajo o chaparral, lo mejor de nuestra fauna cinegética: el conejo, la liebre, la perdiz y la tórtola.

Julián López-Brea Justo

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