Cronista de la Villa

Lupirino Rodríguez Nieto. In memoriam

En el pasado mes de julio de 2016 nos dejó Lupirino Rodríguez Nieto. Desde estas líneas queremos rendirle nuestro personal y merecido homenaje, dando cuenta de lo que creemos que debe recordarse de sulupirino 2 actividad como hombre público.

Nacido el 16 de octubre de 1921 en el seno de una familia con profundas raíces quintanareñas, dedicó gran parte de su vida a la dirección de una empresa familiar creada por su padre y su tío en el mismo año de su nacimiento. Pero esa no fue la única dedicación que tuvo sino que, movido por un profundo amor a su pueblo, se embarcó en otras de carácter público en un afán desmedido por procurar el desarrollo de ese Quintanar de la Orden que le vio nacer.

Son variadas las actuaciones altruistas que se recuerdan de él, pero, en esta ocasión, hablaremos de dos de ellas, por las repercusiones favorables que tuvieron para nuestro pueblo: su paso por la Cooperativa y por el Ayuntamiento. En cuanto a su relación con la que, en su creación en 1954, se denominó Cooperativa y Caja Rural de Nuestra Señora de la Piedad, cabe decir que le cupo ser Secretario y, más tarde, Presidente.

El primer cargo lo ostentó desde el 16 de septiembre de 1956 (según consta en un acta de dicha entidad), mientras que el segundo vino a desempeñarlo desde el 26 de mayo del año siguiente hasta el 26 de septiembre de 1971. Fueron 15 años dedicados a su pasión por el campo y en los que fue testigo, no sólo de la construcción del bello edificio que hoy conocemos, sino también de su expansión, ya que fue en 1957 cuando, según se indica en un artículo dedicado a esta institución y publicado en La Encina en 2016 (nº 195, pp. 4-5), se adquirieron los terrenos y se empezaron a construir las primeras naves y descargaderos, al tiempo que se compraban maquinaria y otros recursos que permitieron “comenzar la producción de vino de una forma más industrializada y eficiente”, favoreciendo su comercialización.

También fueron 15 los años que dedicó a nuestro Ayuntamiento: desde febrero de 1964 hasta abril de 1979. Durante todo ese tiempo tuvo ocasión de trabajar con tres de nuestros alcaldes: Emiliano Nieto García, Enrique López-Brea Fernández y Juan Rojo Vallejo. Tomó posesión como Concejal el día 2 de febrero de 1964 y fue reelegido como tal en posteriores ocasiones. Ostentó el cargo de Primer Teniente de Alcalde desde 1969, lo que le habilitó para ser miembro de la Comisión Permanente y para ser Alcalde “Accidental” (en funciones) durante un corto periodo de tiempo, cuando Juan Rojo Vallejo tuvo que cesar en su cargo al manifestar su intención de presentarse a las que algunos llaman las “primeras elecciones municipales democráticas”, de abril de 1979. Siendo Concejal, formó parte de distintas Comisiones y fue Delegado del Alcalde para asuntos de interés. Entre las primeras cabe destacar la de Obras Públicas y la de Festejos y, como Delegado, lo fue de Parques y Jardines y de Abastecimiento de Aguas y Saneamiento.

A lo largo de todos esos años tuvo que actuar en algunas Comisiones y encomiendas especiales. Por ejemplo, en tiempos del primero de los Alcaldes mencionados se le designó representante del Ayuntamiento para intervenir en todo lo relativo al Campo Municipal de Deportes. También, y ya en 1973, se determinó que formara parte de la Comisión especial para los problemas que estaban planteando las obras de saneamiento de Quintanar de la Orden.

Tras la lectura de las actas de los Plenos que se celebraron en los años en los que fue Concejal, hemos podido llegar a la conclusión de que participó, de forma muy directa y con mayor o menor responsabilidad, de lo que podría considerarse como la etapa más intensa de desarrollismo en nuestro pueblo, teniendo en cuenta que en ella se llevaron a cabo, entre otras, actuaciones municipales tales como el abastecimiento de agua, el alcantarillado, la pavimentación, el acerado, la mejora de algunas instalaciones (el parque, el matadero, el mercado, los colegios, el campo de fútbol,…), la construcción de otras (el instituto, el ambulatorio, el edificio de Correos, la biblioteca,…), y un largo etcétera.

Por todo lo dicho hasta ahora, creemos que Lupirino Rodríguez Nieto merece ser recordado como uno de los hombres que más ha contribuido a conformar Quintanar de la Orden, tal y como lo conocemos hoy.