Leopoldo Villaseñor, Maestro Hojalatero


La última generación de hojalateros

Empecé a trabajar a los 8 años en el taller de mi padre, Modesto Villaseñor, de profesión hojalatero. Era el año 1958. Conservo con respeto todo lo que aprendí desde entonces en mi memoria, donde alternan el amor por este trabajo y la esperanza de que alguien utilice y aprecie los objetos de hojalata que aquí muestro.

Lo que sé, lo que hago, lo ofrezco al mundo entero. Espero que este maravilloso oficio de hojalatero no se olvide jamás.

Quintanar de la Orden, mi pueblo

Hasta donde recuerdo, mi padre y su padre y el padre de éste nacieron y vivieron en Quintanar de la Orden, donde nací y vivo yo. Conmigo viven otras ocho mil personas, más o menos, por lo que juntos parecemos un pueblo mediano, ni pequeño ni grande.

Algunos de los quintanareños que conozco son artesanos también; y todos son amigos míos. Aunque Quintanar ofrece cosas buenas por conocer y disfrutar, este espacio quiero dedicárselo a los artesanos que todavía mantienen, con voluntad y tesón dignos de admiración, una actividad artesanal centenaria, milenaria en algunos casos. Todos trabajan en Quintanar de la Orden; y son los siguientes:

Mi amigo Diego Ortiz hace romanas, sin otra materia que hierro y fuego. Es un trabajo impresionante de esfuerzo y habilidad. Sus romanas pesan kilos y gramos con precisión intachable.

Algunos de los quintanareños que conozco son artesanos también; y todos son amigos míos. Aunque Quintanar ofrece cosas buenas por conocer y disfrutar, este espacio quiero dedicárselo a los artesanos que todavía mantienen, con voluntad y tesón dignos de admiración, una actividad artesanal centenaria, milenaria en algunos casos. Todos trabajan en Quintanar de la Orden; y son los siguientes:

Mi amigo Diego Ortiz hace romanas, sin otra materia que hierro y fuego. Es un trabajo impresionante de esfuerzo y habilidad. Sus romanas pesan kilos y gramos con precisión intachable.

El Sr. José Villacañas hace toneles de madera para envejecer vino. Su oficio aúna sabiduría, fuerza y destreza. De principio a fin, el proceso de elaboración es artesanal.

Casimiro Tirado elabora muebles de puro estilo castellano, recios y de espléndida factura. De su trabajo y técnica tradicionales resultan muebles para disfrutar durante décadas.

A todos ellos vale la pena conocerlos…

Leopoldo Villaseñor

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