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Clara Ortega jugaba con el tiempo en la Biblioteca de Quintanar

En la mañana del sábado 27 de mayo en la Biblioteca Pública “Leer y soñar” de Quintanar de la Orden, la escritora Clara Ortega volvía a ofrecer un maravilloso cuentacuentos en el que los más peques pudieron disfrutar escuchando historias relacionadas con el tiempo.

La temática ofrecida fue la misma que la vez anterior, “Érase una vez el tiempo” aunque la escritora contó tres cuentos diferentes para que los niños que estuvieron en la sesión anterior tuvieran la oportunidad de adentrarse en nuevas historias.

La escritora comenzaba preguntando a los niños y niñas que era el tiempo, a lo que cada uno contestaba según creía argumentando sus respuestas.

Clara quería enseñar a los asistentes que, el tiempo está siempre en movimiento y que depende del espacio y de la velocidad. También decía que, el tiempo nunca para y no se puede controlar y que, depende de las fuerzas que tiene el planeta.

Porque para la escritora cuando hablamos del tiempo, hablamos de muchas cosas desde “las horas, minutos y segundos de los relojes” hasta “ el tiempo climatológico” o de “su paso, desde la infancia hasta la vejez de manera física y psicológica”. Y también cuando se habla de tiempo se puede hablar “del aprovechamiento del mismo”.

Esta variedad es la que Clara Ortega quería explicar a los niños y niñas con sus tres historias elegidas.

El primer cuento fue “Tic tac cuac” y, la escritora, contaba la historia de un reloj que no funcionaba porque no sabía contar. El reloj tenía que imitar al resto de relojes para hacer como que funcionaba pero no lo hacía por ello, nadie lo quería comprar. El relojero cansado, lo desecha de la tienda y el reloj va buscando su sitio en el mundo. Intenta acoplarse de distintas maneras sin conseguirlo hasta que, por fin encuentra su lugar en un gallinero, en el que se alía a un pato al que tampoco quieren y los dos juntos forman un gran equipo. El pato acostumbrado a madrugar hace soñar al reloj en hora exacta. Por lo tanto, el señor del gallinero no lo expulsa y los hace funcionar a los dos.

Una historia muy bonita para enseñar a los más peques que cada uno es como es, que no tienen que intentar ser como los demás. Ya que, cada uno tiene que buscar su lugar y su función.

“El último lobo” fue el segundo cuento que Clara contó. Trata de un guerrero que vive en una aldea en la que ha habido una guerra entre lobos y humanos matándose entre ellos. El joven guerrero en honor a su pueblo, sale a enfrentarse contra el último lobo. Al final lo ve y le dispara y, siguiendo el rastro de sangre llega a su cueva donde ve que el lobo es una hembra que además es mamá de unos lobeznos. Entonces, el guerrero suelta la flecha y lo que hace es cazar otros animales para alimentar a la loba y sus lobeznos. Cuando la loba se recupera el guerrero vuelve al poblado con el fin de regresar a su pueblo la paz.

Una bonita historia con la que Clara lo que quiso fue transmitir a los niños y niñas que, muchas veces heredamos costumbres, pensamientos, ideologías que no son las correctas, las inculcamos a los niños y ellos deberían intentar ver cuales no son correctas y cuales deben cambiar.

Y, el último cuento fue “El frasco lleno” que, cuenta la historia de un aprendiz de monje que tiene que superar la prueba de llenar un frasco para poder ser monje. Lo primero que hacer es intentar llenarlo con piedras grandes pero el monje le dice que no está lleno, luego lo intenta con las pequeñas y tampoco, luego vuelve con arena pero tampoco es aceptado por el monje y, finalmente, lo llena con agua. El Monje le dice que le mandaba hacer dicha prueba para enseñarle el secreto del tiempo ya que, las piedras grandes son las cosas de mayor importancia y a las que deberíamos dedicar más tiempo y así de mayor a menor.

Con ello quería enseñar a los asistentes a pensar en los más importante y en lo que tienen que dedicar más tiempo.

Los niños muy integrados en los cuentos participaban en la actividad haciendo preguntas a la escritora e interesándose por las historias.

Al finalizar el cuentacuentos, los niños y niñas realizaron una actividad dibujando y pintando dibujos relacionados con los tres cuentos. Un tarro en el que debían poner la cosas de mayor a menor importancia para invertir el tiempo. Un reloj al que debían ponerle las horas y un lobo que debían colorear a estilo libre.

Una mañana muy productiva en la que los niños y niñas pudieron aprender diferentes historias sobre el tiempo